
Un día llegó, se presentó en nuestras pantallas sin antes haberlo visto nadie nunca (no como actor reconocido) y triunfó. Saw se convirtió en toda una película de angustia. Un film duro y cruel en el cual el espectador podía perfectamente salir de la sala de cine por lo tremendo de sus imágenes. Inventó un nuevo subgénero de la factoría de películas de terror y se consolidó como la trama más original y enrebesada con su segunda parte, Saw II, en el que el cerco de torturas y dolor se ampliaba y daba cabida a más gritos y sangre.
Ahora llega Saw III, la tercera parte de esta macabra trilogía. A todo aquél que adora ver sufrimiento, dolor y vísceras en la gran pantalla no le decepcionará, en absoluto, la cinta de Darren Lynn.
Según mi crítico de cine preferido, Red Stovall, Saw III no es más que un cúmulo de imágenes morbosas, violentas e innecesariamente a veces desagradables escenas que no hacen sino más que hundirse en una bañera de despojos. Pues bien, a mí, aunque me esperaba un poquito más, no me llegó a decepcionar. Sí diré que es mejor que la segunda entrega, pero no es mejor que la primera. Es de recibo, que fue la novedad y lo más chocante, pues se convirtió en algo tremendamente difícil de superar.
La mayor sorpresa, quizás, sea la estelar reaparición de Tobin Bell (Jigsaw, el malo) tras pretender hacer creer al público que murió en la segunda entrega. Nuevos juegos maestros de tortura y muerte, demostraciones de auténtica maestría sádica motivadas porque la gente continúa sin apreciar sus vidas y una nueva tesis, concentrada en la capacidad que podemos tener las personas de perdonar, son el contenido de este nuevo éxito (porque lo será).
A mí me pareció un filme complicado. Muchas vueltas, muchas historias que se enlazan, mucho argumento difícil de coger a la primera… Pero, a mi gusto, todo encajado a la perfección (o casi, porque no hay nada perfecto). Debe ser complicado emparalelar tantas tramas en una historia. Todo esto sin mencionar que la película explica muchas, muchas cosas, de la primera y segunda parte. A mi modo de ver, esta debería ser la última entrega, pues te lo cuenta todo y consigues encajar todas las piezas del puzzle. O no…
Eso, por supuesto, no os lo contaré, pues sería el spoiler mayor y no es plan de amargaros la película.
Ya os amargará ella solita jejeje…
Un ocho para Saw III, que supo hacerme disfrutar de nuevo, pero que no superó a su primera aparición.



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